Recuperación

En el postoperatorio inmediato usted será llevada a una sala de recuperación donde se monitorizará de cerca su salida de la anestesia y la eventual presencia de problemas en la zona operatoria. Usted despertará con una faja de compresión especial en las áreas tratadas que deberá usar al menos 4 semanas para proporcionar apoyo, reducir la hinchazón y ayudar a que la piel se ajuste a los nuevos contornos del cuerpo. Según lo acordado con su médico, usted podrá ser dada de alta el mismo día o será necesario pasar una noche hospitalizado.

Al momento del alta, el cirujano le entregará las indicaciones postoperatorias que incluyen:

  1. Tiempo y tipo de reposo
  2. Alimentación
  3. Medicamentos (analgésicos, anti-inflamatorios, otros)
  4. Control postoperatorio.

Al igual que con cualquier procedimiento quirúrgico, es probable que experimente molestias (dolor), hinchazón y hematomas (moretones), los cuales desaparecerán lentamente dentro de las primeras semanas. Aunque posiblemente no pueda pararse completamente en posición erguida, es importante que comience a caminar por periodos cortos inmediatamente luego del procedimiento con el fin de facilitar el flujo sanguíneo. Normalmente, las suturas disolubles desaparecerán con el tiempo y las suturas no disolubles se remueven entre los 5 y los 10 días. Usted comenzará a notar una mejora de todos los síntomas entre los 7 o 10 días. Después de este periodo se recomienda realizar al menos 10 sesiones de drenaje linfático manual (día por medio) para aliviar y acelerar el proceso de recuperación. Usted podrá retomar su actividad laboral normal al cabo de 10 a 15 días aproximadamente, pero se recomienda continuar evitando las actividades extenuantes tales como levantar objetos pesados o realizar ejercicio, durante por lo menos 1 mes después del procedimiento.